El proceso duró más de un mes, un período durante el cual decidí implicarme al 100%, priorizando esta oportunidad y dejando pasar otras opciones profesionales porque realmente creía en el proyecto y en el interés mutuo mostrado durante el proceso.
Tras más de tres entrevistas y la realización de un case study muy extenso (más de 6 páginas), esperaba un proceso más claro y, sobre todo, un feedback más específico y profesional. Sin embargo, al final recibí una respuesta muy genérica indicando que había gustado mi perfil, pero que me faltaba experiencia trabajando directamente con influencers.
Lo que más me sorprendió fue que este aspecto aparentemente era un requisito muy importante, pero nunca se comunicó desde el principio como una condición imprescindible para el puesto. Considero que si un criterio es determinante, debería quedar claro desde las primeras fases para evitar invertir tanto tiempo y energía por ambas partes.
Más allá del resultado, porque entiendo perfectamente que una empresa puede elegir a otro candidato, lo que decepciona es la gestión del proceso. Después de más de un mes, varias entrevistas y un caso práctico exigente, esperaba un feedback más transparente y detallado, especialmente por respeto al tiempo y esfuerzo invertidos.
Espero sinceramente que revisen y mejoren ciertos aspectos de sus procesos de selección, porque la experiencia del candidato también habla de la cultura y profesionalidad de una empresa. Como candidata, me quedé con una sensación de falta de claridad y organización que, personalmente, me sorprendió y decepcionó bastante.