Desde el inicio, el ambiente fue muy cordial. Me recibieron con una breve introducción sobre la empresa, su cultura y los retos del puesto, lo cual ayudó a bajar la tensión inicial. Aunque la entrevista tenía un enfoque claramente estructurado, no se sintió fría ni rígida. Al contrario, los entrevistadores mostraron genuino interés por entender mi experiencia, escuchando con atención y haciendo preguntas muy puntuales.